martes, 18 de diciembre de 2012

Reflexión final


Para empezar, quiero hacer referencia a una frase de Jaume Carbonell (2006) que sintetiza el contenido de mi reflexión a la perfección “La escuela está en crisis. En realidad, siempre lo ha estado”. 

El problema está en la concepción que tenemos de la escuela, ¿cuántas personas relacionan la escuela con aprender a leer, escribir, contar y recibir contenidos sin sentido?  Ahí está el verdadero problema, no nos hemos dado cuenta de que la sociedad está en un continuo cambio y que la escuela no se ha enlazado en esos cambios. Seguimos con una escuela en la que los niños aprenden como se aprendía en la era industrial. ¿Por qué? Es obvio que hay una necesidad de cambio e innovación, pero deberíamos empezar a innovar en nuestro propio pensamiento respecto al ámbito educativo y reflexionar por qué hay tanto fracaso escolar, por qué los niños no aprenden o se les olvidan las cosas, por qué enseñar de una forma que no concuerda con lo que se van a encontrar a lo largo de su vida.

Entramos en los contenidos y en la manera de enseñarlos. Nos empeñamos en dar contenido sin sentido, sin que les interese a los alumnos, nada más que por el hecho de que están ahí, en los libros, y el niño tiene que aprenderlo. Seguimos en un sin sentido. Nos encontramos un claro ejemplo en los problemas de matemáticas, dónde los niños leen cosas que no tienen nada que ver con ellos. “Luis tiene 5 cromos y María tiene 7 más que él, ¿cuántos cromos tiene María?” y aquí viene la mejor pregunta después de un problema: “seño, ¿este que es de restar o de sumar?” y le contestas y el niño sabe que tiene que hacer una suma y que el problema, si no se equivoca al sumar, estará bien. ¿El niño sabe para qué ha sumado? ¿Sabe de qué estaba hablando el problema? Lo aprende, matemáticamente y cuando vea un problema similar, quizá será capaz de hacer una suma sin preguntar, pero no lo está relacionando con su realidad. En ese aspecto, ¿no es necesaria la innovación? “La innovación facilita la adquisición del conocimiento, pero también la comprensión de lo que le da sentido al conocimiento” Jaume Carbonell (2006).
Ese es sólo un ejemplo de todo lo que se aprende en la escuela sin sentido alguno. Entonces, respondiendo a la pregunta ¿qué escuela queremos para la sociedad en que vivimos?  Una escuela que sea capaz de hacer un aprendizaje significativo, de contenidos y conceptos útiles para los alumnos, que les haga crecer tanto intelectualmente como personalmente, que cree personas capaces de enfrentarse a cualquier situación, de ser críticos y solidarios con los demás. Que haga que los alumnos tengan interés por saber, motivación por aprender sobre cosas que les interesa, que sepan colaborar con los demás y aprender entre ellos compartiendo experiencias y vivencias que les haga reflexionar, siendo respetuosos tanto con sus iguales como con el resto de los ciudadanos. Unos alumnos dispuestos a cambiar el modo de aprender, a crear una generación que ha aprendido realmente cosas en la escuela y que no tienen que memorizar para olvidar después.

Sobre la FORMACIÓN DEL PROFESOR, la respuesta a si se puede ser profesor antes de ser profesor, la respuesta es un rotundo NO. Es cierto, que los profesores deben formarse y adquirir el título de maestro, donde hay una falsa creencia de que te enseñan a ser maestro, cuando la realidad es otra. Te pueden enseñar contenidos y conceptos relacionados con la educación, las diferentes teorías que hay sobre el aprendizaje, métodos de enseñanza tanto antiguos como nuevos, te pueden contar experiencias, darte pautas sobre cómo actuar y mil cosas más relacionadas con la labor de un docente y con el ámbito de la educación en general, pero cuando aprendes a ser profesor es cuando te enfrentas a una clase, cuando ves los problemas reales que hay en un aula, cuando hay tantos alumnos diferentes, con intereses diferentes y vidas diferentes que les hace tener inquietudes personales que tú debes tener en cuenta a la hora de interactuar con ellos. Te pueden mostrar clases idílicas o por el contrario clases imposibles de llevar, pero cada clase tiene sus particularidades al igual que los alumnos que la componen y sólo en ese momento, cuando un docente se enfrenta por primera vez a una clase, este empezará a saber ser profesor con ayuda de la teoría, de sus experiencias personales, de conceptos nuevos, de información que ya tenía o que ha tenido que buscar, con ayuda de sus compañeros y con la ayuda, por qué no, de sus alumnos, esté empezará a ser profesor, a vivir la educación desde dentro y a tener que desenvolverse en las situaciones que se le presenten de la manera más correcta y positiva que le sea posible.

Uno de los responsables de la crisis (continua)  por la que está pasando la escuela es el CONTENIDO. Volvemos un poco al hecho de innovar en la escuela y es que esto está muy relacionado. Necesitamos innovar en el contenido que se imparten en las clases y aquí nos encontramos con el problema de que es más importante que aprendan ¿contenidos o valores? Y en el caso de los contenidos, ¿somos conscientes de que los alumnos memorizan y luego olvidan?
Teniendo en cuenta de que uno de los objetivos principales de la educación en la escuela es formar ciudadanos, respetuosos, críticos, capaces… ¿qué papel tiene aquí saber cuál es el complemento directo en una oración? ¿Es necesario que los niños aprendan contenidos sin sentido que luego no van a volver a utilizar en su vida? Realmente, esto es un tema criticado y que muy a mi pesar algunos padres de alumnos a día de hoy considera más importante que el niño sepa el nombre de todos los ríos de España, a que aprenda a ser solidario con los demás (por ejemplo). También es cierto que los que nos queremos dedicar a la docencia y los que tienen la suerte de ejercer como docente en la actualidad, nos vemos en la tesitura de tener en cuenta la ley de educación y lo que hay sobre los contenidos en ella. En el curriculum hay unos contenidos que dar “obligatorios”, unos objetivos conceptuales que alcanzar y un tiempo muy limitado para poder enseñar todo lo que se pretende. Y ahí está el dilema, darle más prioridad a los valores y a las competencias, o a los contenidos que supuestamente tienen que aprender aún siendo conscientes de que la mayoría de ellos ni les interesa a los alumnos ni les será útil en el resto de sus vidas.

Y aquí entran las conocidas por escuelas alternativas, y en concreto la escuela de Pestalozzi, una escuela dónde los alumnos no están divididos en aulas, dónde el aprendizaje lo dirigen ellos según sus intereses, donde aprenden a su ritmo sin objetivos que cumplir en determinadas edades, donde aprenden con niños de otras edades y ellos deciden que hacer en cada momento. Aprenden de una manera muy diferente a la clásica y conocida por todos que es la de un profesor frente a la clase soltando el contenido como si los alumnos tuvieran un caza mariposas con los que atraparlo, sin trabajarlos ni nada, sin saber si interesa o no y sin demostrar su utilidad.  Esta es una escuela real, la que hace que los alumnos tengan un aprendizaje significativo, donde aprenden en escenarios reales, en la naturaleza, aprenden con los demás, manipulando cosas reales, colaborando y cooperando con los demás y necesitando a los profesores sólo cómo simples guías, o adultos que los acompañan por si necesitan una explicación o por si hay algún problema con alguno de los alumnos. Aprenden a equivocarse ellos solos, buscan soluciones, investigan, experimentan…

En pocas palabras una escuela que sabe cómo hacer que los niños aprendan, que enseñan lo esencial y lo importante para ellos y los forma como ciudadanos capaces de todo. Una escuela innovadora, original y que rompe con los errores de nuestra escuela actual.

Siguiendo con el tema de innovación, nos encontramos con las TIC, cosa que relacionamos con la innovación y no nos damos cuenta de que estamos realmente equivocados cuando pensamos que por utilizar ordenadores en clase, o pizarras digitales estamos innovando. Innovar en educación no quiere decir utilizar nuevas tecnologías, un profesor puede utilizar los ordenadores para proporcionarles los contenidos a sus alumnos y seguir dando clases de la misma manera, haciendo exámenes de memorización de la misma manera y sin lograr que la educación mejore por el simple hecho de tener un ordenador en clase para cada niño.

Las TIC por si solas no innovan, el que innova es el profesor y el cómo utilice las TIC para el aprendizaje de los niños. De hecho, ni siquiera son necesarias para innovar en clase, es cierto que hoy en día la tecnología forma parte de nosotros y cada vez más, pero no son necesarias para innovar en educación, pueden ayudar pero no son un instrumento clave para ello.

Por último, a la pregunta de si se puede medir el aprendizaje, en mi opinión si se puede. Pero es difícil poner una calificación al aprendizaje de cada alumno. Y ahora, al hablar de calificación cabe hablar de la evaluación y la diferencia entre estas.

Al hablar de evaluación, todos caemos en el error de relacionarlo con un examen, o con una calificación numérica. ¿Por qué? estamos acostumbrados que a lo largo de los años de escolarización, se nos ha "medido" el aprendizaje mediante un examen que te hacen en un día puntual, a una hora establecida, sin tener en cuenta las condiciones que nos afectan a cada uno de nosotros. Además, ¿soltar en el examen lo que has sido capaz de memorizar varios días antes es considerado aprendizaje?

Como dice Juan Manuel Alvarez  "Pero todo, podemos convenir, forma parte de la ritualización de los hábitos de evaluación, mal identificada y confundida en este punto con la calificación y con el instrumento del que con más frecuencia se vale, el examen" (Alvarez Mendez, 2001). ¿Por qué medir el aprendizaje de una manera tan memoristica? ¿por qué obligar a los alumnos a memorizar algo que no les interesa? ¿es justo que un alumno examinado haya tenido problemas en casa y no le haya salido bien el examen por estas razones?

Por otra parte, solemos utilizar la evaluación como un fin y no como un medio. Se evalúa el aprendizaje que has tenido hasta el día de hoy y hasta puede ser considerado cómo un castigo para aquellos que han suspendido, por no haber aprendido lo que debían aprender. Bien, ¿por qué no utilizar la evaluación como un medio? Si un alumno no aprende nada en una clase, deberíamos preguntarnos ¿por qué? ¿qué ha pasado para que no haya ese aprendizaje?

A diferencia del examen, la evaluación está llamada a ser parte del aprendizaje, es parte del aprendizaje más que de la enseñanza. Porque cuando desde la responsabilidad docente se hace uso de ella, siempre debe ser realizada con intención de ayuda, de orientación, de mejora, de formación y nunca de sanción, como ya recogían los documentos de la LGE de 1970(Alvarez Mendez, 2007).

En mi opinión, no deberíamos basarnos tanto en una evaluación que al fin y al cabo no es un instrumento por el que se pueda medir un aprendizaje, ¿cómo puedes medir lo que ha aprendido un alumno durante tres meses? ¿cómo puedes medir los valores y las competencias que se han adquirido mediante un examen escrito que te marca con unas preguntas de que tienes que hablar y cómo tienes que hacerlo? Pensándolo bien, un examen es un poco absurdo. También es verdad que desde el punto de vista de un profesor, que le pidan una calificación final, un numero para medir el aprendizaje y le digan que los exámenes no son un método correcto. ¿Cómo afrontan los profesores este tema? ¿Cómo cambiar la evaluación una vez que los alumnos están acostumbrados a hacer un examen?

Al fin y al cabo, la evaluación sigue siendo uno de los conceptos que debería tratarse en la educación como muchos otros, necesitamos cambios que los que están trabajando como docentes no están dispuestos a hacer. Necesidad de cambio y falta de competencias y capacidades para hacerlo.






miércoles, 12 de diciembre de 2012

Y la vocación ¿dónde está?


Para los profesores González Blasco y González Anleo (1993,75), la vocación se entiende como:
«el motivo más importante para dedicarse a la enseñanza, junto a
otras razones como el humanismo de la profesión o la facilidad y
conveniencia de la carrera de profesor».

En cualquier caso, es una parte importante de las características personales y sociales del sujeto, así como del proceso de socialización del mismo. Si atendemos a los elementos más personales que inciden sobre el individuo, comparto con Castaño (1983) que la vocación incluye connotaciones psicológicas como la motivación y autorrealización, u otras como la ansiedad y la información. Además de estas implicaciones encontramos otras de carácter sociocultural que vienen dadas desde la propia familia, la escuela y en general, el entorno con el que convive.

Ante la pregunta: ¿tienes vocación por la enseñanza?, hay muchos estudiantes que responden afirmativamente, aunque es probable que exista entre ellos una intención latente más que un verdadero propósito. Todos sabemos que se trata de una condición difícil de medir, por lo que es necesario suscitar otras preguntas indirectas, pero afines a ésta, que expliciten el verdadero deseo de estos estudiantes.

Para mi, una de las cosas más importantes a tener en cuenta cuando quieres dedicarte a algo el resto de tu vida es la vocación. ¿Cuántos estudiantes acaban estudiando otras cosas por que no les da la nota o por qué esa carrera es más fácil que la otra? Los que nos queremos dedicar a la enseñanza hemos tenido que aguantar comentarios sobre nuestra carrera que para mucha gente se simplifica en "pinta y colorea", lo que no saben es todo lo que conlleva esta profesión detrás. Es una profesión que no está nada valorada y que sólo los que realmente se han enfrentado a una clase saben lo que es. Es cierto, que magisterio puede ser una de las carreras más fáciles por la  escasa carga de contenido que tiene, pero creo que es una de las carreras que cuando intentas llevar la teoría a la práctica te echas las manos a la cabeza y ves que realmente todo lo que habías aprendido de conceptos y contenidos no sirven para nada, que tienes que hacer que los niños aprendan, se motiven, tengan interés, te respeten,etc.,, y el cómo hacerlo no está en ningún libro.


¿Vocación para ser maestro? hace falta mucha...


martes, 20 de noviembre de 2012

¿Integración o inclusión?


 A la hora de compartir un aula con un niño con necesidades de apoyo educativo o necesidades especiales, ¿de qué hablamos? ¿Inclusión o integración?

Estos términos es de gran relevancia saber distinguirlos cuando nos afrontamos a un tema como este. Se habla de integración, queremos integrar a los alumnos en nuestras aulas, pero... ¿es ese el término correcto? ¿qué conlleva la palabra integración en educación? 

Si buscamos este término en un diccionario, nos encontraremos que  la integración es la acción y efecto de integrar o integrarse. Bien, parece simple, pero en la escuela no lo es. En la escuela lo que llamamos integración hace referencia a una integración meramente física en el aula con los demás, que en ocasiones es a tiempo parcial, debido a las salidas que se hacen (en algunos casos) de estos niños para que trabajen, en un aula aparte (aislado de los demás, excluido, que no integrado), con un especialista en "educación especial" (titulación que ha expirado por todo el movimiento que se produce con este tema). Si no hay salidas al aula de "educación especial" para que el niño no se sienta "diferente" a sus compañeros, se mantendrá en el aula con una adaptación curricular, que debe llevarse a cabo (o no...) con la idea de que así no será diferente a los demás, aunque la adaptación curricular lo límite, segun su capacidad (o supuesta capacidad que nunca sabremos como saben donde están los limites de estos niños). Ahora me surgen varias cuestiones:

¿Cuantas veces hemos visto en las aulas, niños con necesidades de apoyo en una esquina de la clase para que "no moleste" coloreando, haciendo fichas u otras actividades que no tienen nada que ver con lo que están haciendo los demás? ¿a esto podemos llamarlo integración? ¿de verdad se cree que así el niño no se sentirá diferente a los demás? ¿por qué se limita su aprendizaje sin tener en cuenta sus intereses o hasta que punto el niño es capaz de motivarse por un tema que sea de su interés? ¿Tenemos derecho a limitarlo? Creo que hay muchas preguntas que se quedan en el aire en este tipo de casos, cosas que dejamos pasar, que sabemos que tienen importancia y que no tratamos de trabajarlas de una forma correcta.

Ahora bien, hablemos de inclusión. "Proceso mediante el cual una persona o cosa pasan a formar parte de un conjunto". La inclusión en educación realmente trata de eso, de incluir al alumno en una clase normal, que siga la clase hasta donde su capacidad lo permita, que lleve un aprendizaje igual que todos los demás al ritmo de cada uno. Es cierto, que para que esto ocurra se requiere que la escuela se reestructure teniendo en cuenta las diferencias y las dificultades de los alumnos. También cabe decir, que la inclusión es una forma idílica de tener a un niño con necesidad de apoyo educativo (ya sea de índole cognitivo o físico) y que puede parecer un imposible. Pero a mi parecer, con los métodos adecuados (que aún desconozco), con ganas de hacerlo bien, con mentalidad reflexiva y con capacidad de cambio, se podría conseguir que la integración se dejara a un lado y que la inclusión formara parte del AHORA y no de un futuro cambio.







jueves, 15 de noviembre de 2012

Metodología de Pestalozzi


“El Pesta”, en Ecuador, atiende a niños y jóvenes de 3 a 18 años, en un entorno
abierto, en contacto con la naturaleza y con amplias ofertas educativas.
Los adultos no se responsabilizan de grupos de edades, sino de un área y los niños
eligen qué hacer en cada momento según su propio ritmo vital. Un nuevo paradigma
de la educación diseñado para madurar junto a los hijos. (Rebeca Wild)


Nos encontramos ante una metodología que rompe con todo lo que ya estamos aconstumbrados a ver en la escuela. Puede parecer una utopía, algo que no es posible llevar a cabo, pero vemos que si es posible, por lo menos en Ecuador y en otros lugares ya lo han conseguido. 

Se trata de una escuela activa, los alumnos aprenden de una manera muy diferente y dirigida por ellos mismos y por su desarrollo personal. Su método se basa en observar, medir, dibujar y escribir, hacer relaciones métricas y numéricas y familiarizarlos tan temprano como sea posible con el conjunto de palabras y nombres. No de manera mecánica, sino con libertad, con lógica y descubrimiento personal.

Nos puede chocar mucho la libertad de la que disponen los niños, podríamos llevarnos las manos a la cabeza al ver que los "profesores" son adultos acompañantes, nunca les han limitado a los alumnos al realizar actividades,  están preparados para enfrentarse a cualquier reto porque en la escuela no le han transmitido ese miedo.

Si demandamos una buena educación, que los alumnos no olviden los contenidos aprendidos de memoria deberíamos tener en cuenta de que el razonamiento es inductivo. En esta escuela se parte de los casos particulares, sugiriendose que se descubra el principio general que los rige. Se basa en la experiencia y participación. Coordinación de la materia. Método lógico, porque es sistemático, orden antecedente y consecuente. Concretización de la enseñanza.  ¿No es esto lo que queremos para nuestros hijos/alumnos/futuros ciudadanos? 

Ahora bien, por otro lado tenemos que tener en cuenta la realidad en la que nos encontramos, las imagenes del colegio con este método que he visto ha sido en Ecuador, un colegio privado, donde el aprendizaje equivale al realizado en una escuela "normal", en otros casos no lo es y aunque aprendan de modo diferente, para superar las distintas etapas de la educación (primaria, secundaria...) no nos valdría. Es bonito pensar en una educación idílica, un aprendizaje sin límites, pero... ¿Se puede convertir en una realidad en la educación de España teniendo en cuenta la industrialización? 

Por último, los padres dudan del aprendizaje donde los niños son los que toman las decisiones, acostumbrados a que el profesor sea el organizador y la figura autoritaria a la que todos respetan y obedecen. Por lo que es necesario también educar a los padres y que sean conscientes de que no hay necesidad de poner limite en el aprendizaje de sus hijos. ¿Por qué enseñarles hasta donde está establecido? ¿Por qué no saber más sobre los temas que les interesa? ¿Es necesario establecer bloques de aprendizaje segun la edad? 

Un aprendizaje donde el espacio es en un ambiente real, donde el ambiente está lleno de experiencias y donde el contenido es un medio para manejar la realidad y no un fin, sólo cabe decir que "el saber no ocupa lugar".




Revista trimestral de educación comparada (París, UNESCO: Oficina Internacional de Educación), vol. XXIV, n° 1-2, 1994.





sábado, 3 de noviembre de 2012

¡Saludos!

¡Hola!


Soy Irene, he estudiado magisterio de educación primaria y psicopedagogía, actualmente estoy estudiando un máster, por el cuál he creado este blog. Concretamente para la asignatura innovación docente. Aquí habrá reflexiones sobre temas relacionados con el ámbito de la educación. Espero ir creando poco a poco un blog interesante para todos los que nos dedicamos a la educación o por lo menos tenemos intención de ello.



¡Un saludo!